Como especialista en liderazgo emocional y comportamiento humano podría hablar de autoestima, merecimiento, amor propio, darte muchas explicaciones sobre qué es permitirse, pero decidí ofrecerte la más sencilla y profunda:
Permitirse es DARSE PERMISO
Así de simple.
Ahora te pregunto: ¿A cuántas cosas no te das permiso? ¿Por qué? Quizá no te has detenido a pensar que el mayor prohibidor de tus acciones sos vos mismo.
¿Por qué no nos damos permiso?
¿Será porque no te sentís merecedor?
¿Porque tus papás te regañaban?
¿Porque maestros, familiares o la sociedad te hicieron creer que “eso está mal”?
No importa cuál sea la razón: el hecho es que no te das permiso. No te permitís vivir plenamente. Y eso te limita mucho más de lo que imaginas.
Las cuatro claves para empezar a permitirte
En el Método “Permitirse”, exploramos quién sos, qué querés y, sobre todo, qué te permitís y qué no, desde cuatro ángulos fundamentales:
UNO ES LO QUE SE PERMITE SER
Este principio es fundamental: para vivir en abundancia, primero hay que permitirse.
Creerse merecedor de lo mejor, simplemente por derecho divino.

Un ejemplo cotidiano de no permitirnos
Caminando por el aeropuerto con una amiga, ambas llevábamos una valija en cada mano, una mochila y una cartera. Yo busqué un carrito para alivianar la carga. Costaba $7 dólares.
Mi amiga dijo:
—¿Estás loca? Yo no pago eso por un carrito. Prefiero jalar las valijas.
Aunque tenía dinero para viajar a Europa, no se permitía pagar $7 por su bienestar.
Yo, en cambio, pensé:
«Prefiero caminar ligera, cuidar mi espalda y no gastar $75 en el quiropráctico cuando regrese.»
¿Lo ves?
Mi amiga eligió cargar, sufrir y terminar adolorida simplemente porque no se permitió un acto de amor propio. Aunque tenía el dinero, vivía en mentalidad de escasez.
Invertir en uno mismo: el acto más poderoso de merecimiento
Nuestras acciones no reflejan quién somos. Reflejan lo que nos permitimos ser.
Muchos se permiten comprar un teléfono de $1,500, pero no invierten $500 en su crecimiento personal. El teléfono no te va a ayudar a ser tu mejor versión. Invertir en vos mismo, sí.
Todo lo que querés atraer, empieza con darte permiso. Porque te merecés lo mejor. No por lo que hagas o dejes de hacer. Te lo merecés simplemente porque existís.
Preguntas para reflexionar: ¿Qué te estás permitiendo?
Te dejo estas preguntas para que las sientas, las escribas, las mastiques con el alma:
- ¿Te permitís sentir?
- ¿Te permitís recibir?
- ¿Te permitís pedir ayuda?
- ¿Te permitís descansar sin sentir culpa?
- ¿Te permitís llorar?
- ¿Te permitís amar?
- ¿Te permitís ser amado?
Cada vez que respondés «no», te estás negando una parte de tu vida. Si te gustaria conversar conmigo sobre tu caso en particular para ver si te sirve el programa PERMITIRSE contactame aquí. Recordá siempre:
UNO ES LO QUE SE PERMITE SER
¿Qué te vas a permitir hoy?







